5 Situaciones frecuentes cuando convives con un gatito bebé

En octubre de 2021 llegó a mi vida Cherry, una gatita que por aquel entonces tendría aproximadamente un mes y medio de vida. La encontré en la calle, bajo una alcantarilla, pasando frío y hambrienta cerca de mi casa. En mi pueblo es habitual ver camadas de gatitos callejeros en las vías públicas, rebuscando en contenedores, pidiendo comida a algún vecino o atropellados. Es la triste realidad de cada año, que el ayuntamiento no tiene ningún interés en cambiar. Por ello, estuve buscando a su madre o hermanos, pero no encontré nada.

Es la primera vez en muchos años que convivo con una gata, por lo que casi no recordaba cómo era. De pequeña, tuve dos gatos, pero mi madre les dejaba libertad y pasaban más tiempo fuera de casa que dentro, hasta que desaparecieron, algo que no me gustaría volver a repetir, por lo que por ahora Cherry está en casa y solo sale con vigilancia. Este es un tema del que me tengo que informar aún, como de muchos otros asuntos felinos.

Convivir con esta pequeña me ha hecho aprender cosas que no sabía, al verla jugar y cómo se comporta. Lo primero que me dijo mi madre cuando la vio fue que la llevara junto a los gatos de una colonia que alimentamos, algo que nunca me pareció buena idea, y efectivamente, no tardé en descubrir que esto habría sido un error. Sin embargo, mi madre sigue diciéndome, de vez en cuando, que la lleve a esa colonia porque piensa que será más feliz, por más que le explico que no debe hacerse.

Yo era de las que tenía claro que siempre que adoptara a un perro o a un gato, sería uno de esos ancianos a los que nadie da una oportunidad, pero al final todos los animales que han llegado a mi vida lo han hecho desde cachorros. Así, en estos meses, he vivido y sigo viviendo ciertas situaciones a través de las que voy descubriendo el comportamiento felino y las necesidades de estos animales. Aquí señalaré algunas de ellas.

Photo by Tomas Ryant on Pexels.com

5 Situaciones que vives a diario con un gatito en casa

  1. Juegos. Los gatitos, como todos los bebés, son juguetones, y lo serán durante un tiempo. Si convives con uno de ellos, observarás que siempre busca tus manos o tus pies, o que se te lanza de repente, por lo que más de una vez recibirás arañazos y mordiscos. Es por ello que muchas protectoras recomiendan adoptar dos en lugar de uno, ya que en esta etapa, si el gatito no tiene un compañero de su especie, buscará al humano para jugar, y este no siempre es capaz de cubrir esa necesidad. Esta etapa es clave en la socialización de los pequeños. En mi caso, Cherry no tiene otros gatitos con los que jugar, así que le he comprado juguetes de diferentes tipos. Algunos ni los mira, pero otros le encantan, sobre todo las pelotas y los peluches grandes. Cuando me muerde, trato de jugar con ella dándole uno de esos juguetes, pero es cierto que si estoy cerca dejará al peluche para morder mis manos, aunque otras veces se entretiene como si yo no existiera. En este tiempo, he notado que cada vez pasa menos tiempo jugando y más tiempo durmiendo, pero sigo disfrutando de todos los momentos con ella.
  2. Rascar. Los gatos necesitan rascar sus uñas, una parte de su cuerpo más importante de lo que imaginamos, por lo que es importante tener un rascador donde puedan dar satisfacción a esa necesidad. Sin embargo, si convives con un gato te darás cuenta de que rascará absolutamente todo: tu ropa, cartones, las patas de las sillas o el tapiz de estas, el edredón, el sofá, tus zapatillas… Esto forma parte de su naturaleza, por lo que jamás riño a Cherry por hacerlo, aunque cuando rasca mis pantalones me hace daño. Y hablando de pantalones, me va a tocar renovarlos porque me ha deshilachado algunos de ellos. Lo dicho: un buen rascador para que cubra esta necesidad (yo aún no lo tengo pero no voy a tardar en comprarlo).
  3. Saltar. A los gatos les gustan las alturas, así que no te extrañes si te lo encuentras en la estantería más alta, encima de un mueble, de la mesa o de la encimera de la cocina. Siendo bebé, tampoco es extraño que se ponga a jugar con los objetos que hay en el lugar donde se ha subido, los cuales acabarán en el suelo, y algunos, rotos. A Cherry le gusta subirse a la mesa y tirar las llaves, las monedas, el paquete de pañuelos o el bolígrafo que hay en ella. A veces, baja al suelo y juega con ese objeto. Otras veces, lo tira y ahí lo deja.
  4. Arena por todas partes. Los gatos escarban la arena del arenero cuando van a hacer sus necesidades, y es normal que salpiquen y te toque barrer granitos de arena cada poco rato. Esto también depende del tipo de arenero que tengas. Como Cherry llegó inesperadamente, en ese momento compré el primero que encontré, pero tengo pendiente informarme sobre cuál es el más adecuado. Por el momento, sé que los cubiertos no son recomendables, pese a que para los humanos son más cómodos porque evitan que salpique arena al exterior. Pero aquí lo importante son los gatos.
  5. Te acompaña a todas partes. Mientras friegas los platos, tu compañero felino estará sentado al lado del fregadero mirando cómo lo haces. Mientras estás en el baño, también te acompañará. Mientras te lavas los dientes, tendrá su hueco en el lavabo. Mientras echas una siesta, dormirá encima de ti y no serás capaz de cambiar de posición para estar más cómodo por no despertarle. Así son los gatos, Cherry también, y me encanta.

Pero no a todas las personas les encanta. Hay quienes compran o adoptan un gato sin saber que estos animales se comportan de esa manera, y desgraciadamente, buscarán deshacerse de ellos o los desatenderán cuando descubran que pueden arañar o morder, que hay que limpiar algo más que antes o que no es ese animal independiente al que pueden dejar solo durante días sin que le pase nada. Yo tampoco me esperaba que Cherry tuviese ciertos comportamientos porque desconocía mucho sobre gatos, pero nunca se me ocurriría deshacerme de ella porque actúe de acuerdo con su naturaleza.

En definitiva, si no quieres cuidar a un animal, no decidas tenerlo como compañero. Es así de simple. En caso contrario, si de verdad deseas aumentar tu familia con un miembro felino, has de saber que tiene unas necesidades y has de informarte mucho, pero merece la pena porque es una experiencia maravillosa.

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