Historia: conociendo a nuestros parientes más cercanos (parte I) – Dian Fossey

Conociendo a los primates, Dian Fossey

La primatología tiene nombre de mujer, una cuestión a la que ya hemos dedicado un artículo en La Zona Veggie. Y es que el estudio de los primates, nuestros parientes más cercanos, no habría sido lo mismo sin la intervención de tres mujeres: Jane Goodall, Dian Fossey y Birutè Galdikas, que han contribuido a la investigación de los chimpancés, los gorilas y los orangutanes, respectivamente.

Su trabajo pudo desarrollarse gracias al apoyo del matrimonio conformado por los antropólogos Louis (1903-1972) y Mary Leakey (1913-1996) , cuyos estudios se centraron en los primates para buscar respuestas a los orígenes de la humanidad. De ahí que estas tres mujeres sean conocidas como Los Ángeles de Leakey.

Louis Leakey estaba convencido de que debían ser mujeres quienes lideraran los estudios sobre los grandes simios, por lo que no dejó de recibir críticas entre la comunidad científica, un sector ampliamente dominado por hombres. Críticas como las que recibieron las tres investigadoras, al alejarse de los métodos empleados tradicionalmente por los científicos. Sin embargo, sus aportes han sido y son un pilar fundamental en el conocimiento de los gorilas, los orangutanes y los chimpancés. Aportes que no lograron investigadores hombres antes que ellas.

Todo comenzó en la década de los 60 del pasado siglo, y hoy retrocedemos en el tiempo para descubrir la historia de una de estas pioneras: Dian Fossey (1932-1985).

Una vida entregada a los gorilas

Nacida en San Francisco, Fossey descubrió África, y más concretamente a unos de sus habitantes, los gorilas de montaña, gracias a la lectura del investigador George Schaller (1933). No fue hasta 1963 cuando viajó a este continente por primera vez, y allí conoció a Louis Leakey.

El gorila de montaña es una subespecie de gorila que había sido descubierta pocas décadas antes, en 1902, tristemente después de que un soldado alemán disparara contra dos individuos. Estos animales la cautivaron tanto que Dian Fossey dejó su trabajo como enfermera en Estados Unidos para dedicarse a tiempo completo a los gorilas en África, y allí regresó para quedarse en 1966. Leakey puso en ella su confianza a pesar de no tener formación en zoología, lo que consideró como algo positivo, pues le permitía alejarse de los estrictos métodos científicos.

Sus investigaciones acerca de los gorilas la llevaron a El Congo, en un primer momento, y posteriormente, debido a la inestabilidad política en este país, a Ruanda. Allí, fundó el Karioske Research Center, en 1967, y en él vivió hasta su muerte, en el entorno de las montañas Virunga. Su objetivo era la conservación de una especie que ya entonces estaba en peligro por culpa de los humanos, aunque esto pronto se convirtió en algo personal. Dian Fossey, más allá de eso, quería centrar sus esfuerzos en salvar a quienes se habían convertido en sus amigos, a los que incluso puso nombre, en contra de los métodos utilizados por otros científicos, algo que solo había hecho Jane Goodall.

Pucker Puss y Coco

Dos de los gorilas rehabilitados por Dian Fossey fueron Pucker Puss y Coco, que habían sido separados de su grupo de gorilas siendo unas crías para ser vendidos al zoo de Colonia. Una veintena de miembros de su familia fueron asesinados antes de capturar a los dos pequeños. Sin embargo, su mal estado de salud impidió su traslado a Alemania, aunque posteriormente y pese a la oposición de Fossey, acabaron en el citado zoológico.

Negocios como este incitaban entonces a la caza indiscriminada de animales de diferentes especies. Los cazadores furtivos no siempre tenían a los gorilas como objetivo, si bien es cierto que en numerosas ocasiones, estos eran víctimas de las trampas que ponían para cazar a otros animales.

Al otro lado, frente a los enemigos de los gorilas, Dian Fossey fue capaz de introducirse en los grupos de estos animales imitando su comportamiento para ganarse su confianza. De todos los primates con los que compartió su vida, tenía un vínculo especial con un gorila llamado Digit.

Desgraciadamente, en 1977, Digit fue asesinado por unos cazadores furtivos que lo decapitaron y le cortaron las manos para venderlas como trofeos, posiblemente cuando el gorila trataba de defender al resto del grupo de estos asesinos. Este hecho sumió a Fossey en una profunda depresión, y la motivó a luchar todavía más, si cabe, contra el furtivismo.

A raíz del asesinato de su amigo, Dian Fossey creó la Fundación Digit, con la finalidad de ayudar a los gorilas y hacer frente a la caza furtiva. Pero su carácter había cambiado. Su guerra contra los furtivos la llevó a animar a otros investigadores a patrullar para dar con estos cazadores. En una ocasión, mantuvo secuestrado al hijo de uno de ellos durante unas horas. También llegó a atar a furtivos tras localizarlos.

Por este tipo de actuaciones, algunas personas consideraban a Dian Fossey una persona violenta. Otros, sin embargo, la han recordado como pacífica y valiente o impulsiva. También se la ha definido, por el contrario, como alguien que odiaba a la humanidad, o como racista, por su trato con la población local de Ruanda, a la que a veces consideró una amenaza para los gorilas. Por ejemplo, cuando introducían a sus vacas en el hábitat de los primates, a las que trataba de ahuyentar de diferentes maneras.

Otros científicos no han apoyado los métodos de Fossey, pues consideran la colaboración de los pobladores locales un aspecto necesario a la hora de realizar proyectos de investigación.

Para ahuyentar a los cazadores furtivos o a los pastores y evitar que estos se acercaran a los gorilas, la científica californiana se valía de unas máscaras y les hacía creer que era una bruja. Tampoco le gustaba la presencia de los turistas occidentales, ante el peligro de transmisión de enfermedades a los primates. En Ruanda, era apodada como Nyiramacibili, que significa «mujer que vive sola en el bosque».

Lucha contra los furtivos

Pero ni los turistas ni los pastores entrañaban tanto peligro como los cazadores furtivos. Estos veían la labor de Fossey como una amenaza, y ni siquiera el Gobierno de Ruanda veía con buenos ojos sus investigaciones en el país. La propia científica lo acusó de corrupto y de haber ordenado el asesinato de Digit.

En diciembre de 1985, Dian Fossey fue asesinada en la cabaña donde vivía con un machete. En el lugar de los hechos, se encontraron signos de forcejeo y un arma con la que trató de defenderse. Casi 40 años después, los hechos no han sido esclarecidos, pero se cree que fueron los furtivos, con el beneplácito del Gobierno, quienes cometieron el crimen.

Concretamente, se ha señalado como autor del asesinato a Protais Ziriganyirago, también conocido como «Señor Z«, cuñado del entonces presidente Juvénal Habyarimana. También se apuntó a uno de los trabajadores del centro Karioske, Emmanuel Rwelanka, que Fossey había despedido; o al estudiante Wyne McGuire, que de hecho, fue condenado a muerte en Ruanda, aunque logró huir a Estados Unidos. Los dos han declarado siempre su inocencia.

Dian Fossey fue enterrada junto a Digit en el cementerio de gorilas que ella misma creó. En 1988, su obra Gorilas en la Niebla, que publicó en 1983, fue adaptada al cine, y gran parte del dinero que recaudó para la conservación de los gorilas acabó destinándose a la financiación de películas para concienciar sobre los peligros a los que estos están sometidos.

En su testamento, Fossey manifestó su deseo de que su dinero se dedicara a la creación de patrullas contra los cazadores furtivos, dentro de la Fundación Digit. Sin embargo, su madre, Kitty Price, se opuso e impugnó el testamento.

Los estudios de esta primatóloga demostraron que los gorilas no eran esos seres monstruosos y agresivos a los que la gente temía. En la actualidad, solo quedan unos pocos centenares de gorilas de montaña en estado salvaje. Las amenazas a las que se enfrentan siguen teniendo como protagonista al ser humano: las guerras e inestabilidad, la caza furtiva, la pérdida del hábitat o la transmisión de enfermedades de humanos a gorilas.

Los esfuerzos de Dian Fossey por su conservación todavía siguen vigentes. Ella pensaba que estos animales se extinguirían en el siglo XXI si no se tomaban medidas para evitarlo.

FUENTES CONSULTADAS

Cernuda, O. (2005). 20 años sin la dama de los gorilas. El Mundo.

Esparza, Z. L., Torres, D. A. y Álvarez, M. F. (2020). Las más monas. En Takeuchi, N., Villanueva, M., Tarhuni, D. y Serio, J. C. (Eds.). Conocimientos, Ciencia y Tecnología en un Mundo Multicultural. Universidad Nacional Autónoma de México.

Gómez, B. (2017). El extraño asesinato sin resolver de Dian Fossey, ‘la señora de los gorilas’. El País.

Gorillas World (s.f.). Gorila de montaña.

Ideal (2014). Dian Fossey, su vida asombrosa, su pasión gorila y su muerte en doodle.

La Información (2019). El lado más oscuro de la «heroína del conservacionismo», Dian Fossey.

National Geographic (2021). La vida de Dian Fossey, una científica dedicada a los gorilas.

Hmong. Dian Fossey.

Jahme, C. (2002). Bellas y bestias. El papel de las mujeres en los estudios sobre primates. Ateles Editores.

Osterath, B. (2015). Dian Fossey, la mujer de los gorilas. DW.

Rebón, A. (2017). Los ángeles Leakey, el descubridor de los orígenes de la humanidad. Blasting News.

Sadurní, J. M. (2021). Dian Fossey, la defensora de los gorilas. National Geographic.

Serio, J. C. (s.f.). Primates: primeros estudios de campo.

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