Existen dos grandes amenazas que afectan a los zorros en la actualidad, y las dos tienen como causante al ser humano. Una de ellas es la caza. La otra, la industria peletera que todavía sigue criando a estos animales en granjas insalubres para confeccionar abrigos. Para fabricar una sola de estas prendas, se utiliza el pelo de unos 20 zorros. Posteriormente, el abrigo pasa a venderse por precios bastante desorbitados que solo pueden pagar personas de ciertas élites, al igual que sucede con los abrigos de visón. Personas que más que para protegerse del frío, suelen usar el abrigo en cuestión para mostrar su estatus social o lo que creen que es elegancia, ¿no es absurdo?
Es cierto que cada vez está peor visto por la sociedad en general el uso de este tipo de pieles, pero todavía tienen su público.
También es cierto que en el pasado, y sobre todo en zonas frías, las pieles de animales como los zorros se utilizaban para abrigarse. Podemos pensar que esto era una necesidad, cosa que ahora no sucede. Tenemos a nuestra disposición prendas de muy diferentes estilos y de origen sintético que podemos utilizar en invierno. ¿Qué sentido tiene seguir criando animales con este fin?
La respuesta solo puede ser una: seguir llenando los bolsillos de quienes se lucran de la venta de pieles, en un negocio que está condenando a desaparecer. Aproximadamente una veintena de países de la Unión Europea ya han prohibido las granjas peleteras. Pero otros países donde las granjas de zorros, junto con las de visones, generan millones de euros todavía se resisten, a pesar del riesgo de transmisión de enfermedades que estas granjas suponen y por el que los gobiernos han obligado a matanzas de millones de animales.
Por ejemplo, Finlandia es el principal productor de pieles de zorro en Europa. Le sigue Polonia, que a su vez es el principal productor de piel de visón.
Las condiciones en las que se mantiene a los zorros en las granjas peleteras son realmente terribles, al igual que en espacios destinados a la cría de otros animales con los mismos fines. En todos ellos se dan circunstancias similares: animales encerrados en jaulas en batería rodeadas de suciedad.
Una investigación reciente realizada en granjas peleteras de Polonia desveló que los zorros ni siquiera pueden acceder fácilmente a la comida y el agua cuando disponen de ella.
Las granjas peleteras, además, se diferencian de otras granjas en que los animales a los que en ellas se cría suelen ser salvajes, es decir, nunca han sido domesticados. Esto provoca que en algunos países hayan logrado adaptarse al medio natural tras haber escapado de las jaulas. Pero también supone para ellos un estrés inimaginable, comportamientos antinaturales para ellos, estereotipias, un dolor constante al tener que pisar sobre las jaulas, lesiones (a veces causadas por ellos mismos) y enfermedades provocadas por las condiciones antihigiénicas en las que viven o por la selección genética a la que han sido sometidos para producir un pelo con determinadas características.
Puede que tras haber leído esto estés pensando que tú no contribuyes a esto, ya que probablemente no seas consumidor de pieles, o más concretamente, de abrigos de zorro. Pero eso no nos impide seguir alzando la voz contra la crueldad de la industria peletera para que llegue bien lejos el mensaje de que el pelo de ningún animal nos pertenece y sea de una vez prohibido este negocio del que hasta han empezado a huir las grandes marcas de moda.


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