La explotación animal como causa y origen de las pandemias

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La mayoría de las pandemias a lo largo de la historia de la humanidad han sido zoonosis, enfermedades provocadas por patógenos que pasan de animales no humanos a humanos. Ejemplos de ello son la viruela, la gripe y sus variantes o la reciente COVID-19. Algunos historiadores consideran que muchas de estas enfermedades nunca habrían surgido si no se hubiera dado la domesticación de los animales, hace algo menos de 10000 años, durante el Neolítico.

No todas las enfermedades zoonóticas guardan relación con el surgimiento de la ganadería, pero sí con la explotación animal. Algunas tienen su origen en animales salvajes y su propagación entre seres humanos puede darse sin ningún animal domesticado como intermediario, por varios motivos. Algunos ejemplos son la insalubridad de la Europa medieval asolada por la peste bubónica, transmitida por las pulgas de los roedores; o la caza y el consumo de carne de chimpancés que provocó el salto del SIDA a los seres humanos.

Lo cierto es que la domesticación de los animales trajo consigo una convivencia más próxima con estos, asociada a un manejo, cría y contacto directo, frecuente y continuo con individuos de otras especies que no se daba en tiempos de los cazadores-recolectores. Los patógenos ahora tenían más posibilidades de mutar y adaptarse a la especie humana.

A la vez, fue desarrollándose el comercio, incluido el de animales, y las poblaciones humanas dejaron de estar aisladas entre ellas, lo que facilitaba el contagio de microorganismos. A ello se une el surgimiento de las ciudades en las que se concentraba buena parte de la sociedad y el aumento tanto de la densidad de población humana como de los animales criados para consumo. Con los siglos, las densidades de población de animales domesticados pasarían de concentrarse en cercados, corrales o cuadras a hacinarse en macrogranjas. Ambos sistemas de cría están estrechamente vinculados con las epidemias.

Autores como Jared Diamond sostienen que muchos de los principales patógenos que afectan a la humanidad tienen su origen en animales domesticados. Diamond también explica que tras el proceso de domesticación en Eurasia, las personas lograron inmunidad hacia algunos de esos microorganismos. No así los habitantes de otros territorios en los que este tipo de enfermedades hicieron mella tras las sucesivas invasiones.

La viruela, el sarampión y otras enfermedades

Así, se ha atribuido a los animales domesticados la causa de la transmisión de enfermedades como la viruela, que causó millones de muertes antes de su erradicación; o el sarampión, procedente de un virus bovino, que se estima que se estableció en la especie humana en el primer milenio antes de Cristo.

También se cree que la tuberculosis surgió a partir de una bacteria presente en bóvidos durante el Neolítico. Esta enfermedad, además, no solo se contagia por el contacto con animales o el consumo de carne o lácteos, sino que también puede transmitirse de humanos a otros animales.

La hepatitis B es otra de las patologías a las que se atribuye un origen animal, en este caso, en aves prehistóricas, aunque no fue hasta hace alrededor de 10000 años cuando dio el salto al ser humano.

Más ejemplos de enfermedades zoonóticas son la brucelosis, la triquinosis, el carbunco o la fiebre Q, enfermedades con especial incidencia en zonas ganaderas.

La gripe

Pero si hay un grupo de virus que conforman el paradigma de las zoonosis es el de la gripe, responsable de varias epidemias y pandemias a lo largo de la historia, como la de 1918 o gripe española, que causó alrededor de 50 millones de muertes en todo el mundo.

40 años después, llegó la gripe asiática (1957-1958), provocada por una combinación entre virus aviares y humanos. En la década siguiente llegaría la gripe de Hong-Kong (1968), de origen similar.

Por aquel entonces, la industrialización comenzaba a llegar a las granjas de Estados Unidos y Europa. Asia no contaba con una ganadería intensiva desarrollada, pero sí era habitual la tenencia de aves en viviendas y su venta en mercados.

La intensificación de las granjas llegó para empeorar las cosas. Por un lado, se estaban impulsando avances en salud pública y seguridad alimentaria. Por el otro, los animales considerados de granja comenzaban a criarse en condiciones cada vez más insalubres y hacinados junto a cientos o miles de individuos seleccionados genéticamente en beneficio del mercado. Si a esto se añade la pérdida de biodiversidad y de ecosistemas, el salto de los patógenos de animales salvajes a individuos domésticos o al ser humano es más sencillo.

Granjas: focos de expansión

Puede que hoy las granjas no sean el origen de las enfermedades zoonóticas, pero se han convertido en los principales focos de expansión. No son las aves silvestres u otros animales que actúan como reservorios de patógenos quienes los transmiten, sino el sistema ganadero.

Uno de los ejemplos más visibles es la gripe aviar, pero también puede citarse la COVID-19 en las granjas de visones o la peste porcina africana en granjas de cerdos. Esta última no es zoonótica, pero en ambos casos, siempre suele darse una solución incorrecta en beneficio del mercado: atentar contra los animales salvajes.

Mientras tanto, las granjas industriales se expanden tanto como los virus dentro y fuera de sus muros. Cada vez hay más animales hacinados. Esto significa más posibilidad de zoonosis, a la par que la humanidad se hace resistente a los antibióticos que las curan por el consumo de productos de origen animal. Esta es la lógica ilógica del capitalismo.

Los animales, salvajes y domésticos, no son más que víctimas de un sistema en el que el (mal)trato que reciben y nuestra forma de relacionarnos con ellos se ha convertido en un factor de riesgo.

Imagen de cabecera: auditorio municipal de Oakland convertido en un improvisado hospital durante la gripe de 1918 | Edward A. «Doc» Rogers.

FUENTES CONSULTADAS Y ARTÍCULOS RELACIONADOS

Apuntes Informativos (2025). Ganadería y epidemias: un estudio de ADN revela cómo el Neolítico abrió la puerta a las primeras grandes pandemias.

García, D. (2020). Las epidemias: viejas causas, nuevos escenarios y futuros desafíos. El Salto.

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