Historia: cómo surgieron las peleas de gallos y por qué continúan celebrándose

El origen de las peleas de gallos se remonta a hace más de 2000 años, por lo que quizá se trata de una de las formas de maltrato animal que más ha perdurado en el tiempo. Lo más incomprensible es que continúan haciéndose en la actualidad, y en muchos países siguen siendo legales, aunque en otros están prohibidas y se celebran de manera clandestina.

Los gallos y gallinas llevan miles de años conviviendo con los seres humanos, desde su domesticación alrededor del año 6000 a.C. (o antes, según la fuente), en el sudeste asiático, y más adelante, en China y Rusia, para trasladarse después por Europa. En España, estos animales pudieron ser domesticados durante la Edad de Bronce, a partir del año 1500 a.C. A diferencia de otras aves, el interés en la domesticación de estas partió de su carne o sus huevos, y realmente no sé en qué momento a alguien se le ocurrió juntar a dos gallos para pelearse y entretener, así, a los humanos, pero imagino que esto surgió a raíz de la observación de estos animales, que a veces pelean porque es su instinto natural.

Asia, continente de origen de las peleas de gallos

Algunas fuentes señalan que es posible que los inicios de esta práctica estén en La India, hace aproximadamente 3000 años. Precisamente, se considera este país como lugar de origen de estas aves, que llegarían posteriormente a Europa a través de Persia. Pero otras fuentes ponen el comienzo de las peleas de gallos en la China de hace 2500 años. La arqueología ha mostrado que también se realizaban en muchos otro territorios asiáticos, desde Japón hasta las antiguas Asiria y Mesopotamia, es decir, se popularizaron a lo largo de prácticamente todo el continente asiático.

Dada la antigüedad de las peleas de gallos, a lo largo del tiempo se fueron seleccionando tipos concretos de animales, se perfeccionó la cría de estos, aparecieron entrenadores especializados, herramientas determinadas para los combates, diferentes modalidades y apuestas. Esto último es especialmente relevante, ya que es probable que si no hubiese dinero de por medio en el mundo de las peleas de gallos, hace tiempo habrían quedado en el olvido.

Europa

En Europa, los yacimientos arqueológicos muestran que ya en Micenas se celebraban peleas de gallos, en un período que se remonta al año 1600 a.C., hasta el 1100 a.C. También se tiene constancia de que se realizaban en la antigua Grecia. Sin embargo, la primera vez que encontramos una cita literaria referida a un gallo dentro de la civilización griega es a través del autor Teognis, en el siglo VI a. C., siglo en el que se deduce que estos animales comenzaron a ser más frecuentes en Grecia.

Autores como Aristóteles y los romanos Eliano y Plinio relacionan al gallo con la masculinidad en sus escritos; mientras que los griegos Píndaro y Esquilo lo relacionan con la guerra o la pelea. Este animal también se ha asociado, tradicionalmente, con el nacimiento del día, debido a su canto cuando amanece. En Roma, las peleas de gallos no siempre se vieron con buenos ojos, a diferencia de lo que ocurría en Grecia, aunque también se celebraron de manera eventual. El gallo era, para los romanos, un símbolo de valentía, y se asociaba este animal con diferentes dioses.

Instauradas las peleas de gallos en prácticamente la totalidad de Europa, los colonos difundieron esta práctica cruenta por los diferentes territorios que ocuparon. Así, los combates entre estas aves llegaron a América y se popularizaron en las diferentes colonias españolas a lo largo del siglo XVI. En Filipinas, también colonia perteneciente al imperio español, no fueron estos quienes difundieron esta práctica, sino que las peleas ya se realizaban en el país asiático antes de la ocupación hispana.

Dada la evidente crueldad de esta práctica, en algunos momentos de la historia se impusieron normas concretas para la celebración de los combates, pero las peleas estuvieron permitidas gracias a que generaban dinero. Sin embargo, hasta la segunda mitad del siglo XVIII, no se autorizaron de manera oficial por la monarquía española. Tras esta autorización, las peleas entre estas aves supusieron una fuente de ingresos importante para la Corona, representada en la dinastía borbónica.

En algunos países europeos, como en Francia o en Gran Bretaña, no fue hasta el siglo XIX cuando aparecieron leyes que prohibían las peleas de gallos en algunas zonas de estos estados. A día de hoy, estos combates son ilegales en muchos países del mundo, pero todavía se permiten en otros estados de Latinoamérica y en Filipinas. En España, están prohibidas en casi todo el país, a excepción de Andalucía y Canarias, algo que podría cambiar si finalmente se aprueba la Ley de Protección Animal.

Como ocurre con la tauromaquia, en muchos lugares donde hoy son legales las peleas de gallos, esto se justifica por la tradición de años de historia realizando esta práctica. Es el caso de Canarias y algunos países de Latinoamérica. Pero ninguna tradición debería justificar la crueldad con los animales, y prohibir definitivamente este tipo de peleas sería un paso fundamental para el avance social.

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Brennes, D. (2017). Mundo gallero: origen y actualidad de las peleas de gallos en el mundo. La Nación.

G. De los Arcos, M. F. (2009). María Justina Sarabia Viejo, Peleas de gallos en América. Su historia, tradición y actualidad. Iztapalapa, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 66, 209-212.

Macías, C. (2012). El simbolismo del gallo y su reflejo en la obra de Picasso. Ágora. Estudios clásicos em debate, 14, 325-350.

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