Historia: maltrato animal en el cine

Aunque aparentemente no veamos la relación, los animales y el cine han estado vinculados prácticamente desde los inicios de este último. De hecho, los experimentos para crear imágenes en movimiento (lo que después se convertiría en el vídeo), utilizaron animales para captar dicho movimiento. Una vez inventada la ficción cinematográfica, nos encontramos con contradicciones como la prohibición de participar en películas a actores negros mientras no existía ningún reparo en maltratar animales para lograr realismo. Retrocedamos hasta los años 30 y sucesivos para ver cómo estos han sido utilizados en la industria del cine.

Para la filmación de la película La carga de la Brigada Ligera (1936), se utilizaron tendidos de alambre en el suelo para que los caballos tropezaran y cayeran, y poder simular, de esta manera, el efecto de un disparo sobre estos, lo que llevó a la muerte de casi una cincuentena de equinos y un humano. Esto provocó cambios en la normativa de protección animal durante los rodajes, pero la historia continuó dándonos ejemplos de malas prácticas.

Los caballos son una de las víctimas más frecuentes del maltrato en la industria audiovisual, y han sufrido especialmente en las películas de género Western, que se popularizaron entre las décadas de 1940 y 1960 en Estados Unidos y otros países. Por ejemplo, durante el rodaje de Tierra de audaces (1939), las escenas en las que se despeñan estos animales son reales.

En la década de 1940, llama especialmente la atención el documental La sangre de las bestias (1949), pero en este caso no podemos decir que los animales (concretamente un caballo y varias ovejas y terneros) fuesen maltratados exclusivamente para el rodaje, ya que la película se limita a mostrar cómo estos son tratados en un matadero mientras contrapone a estas imágenes otras de los suburbios de París.

Más conocido es el caso de Ben Hur (1959), película en la que murieron más de 100 caballos. En la ficción rusa Andrei Rublev, de 1966, el director Andrei Tarkovsky sacó del matadero a un caballo para rodar con él, pero el animal fue igualmente asesinado tras haber sido disparado y lanzado por unas escaleras. En este mismo filme, una vaca fue quemada viva. Otros directores, como el conocido Jean-Luc Godard también han hecho uso de animales en sus películas, como Weekend (1967), en la que se ve cómo un cerdo es degollado; mientras que años después, en Novecento (1976), de Bertolucci, varios sapos y un gato son torturados. Y en el rodaje de la famosa Apocalypse Now (1979), Francis Ford Coppola utilizó un buey para grabar su sacrificio siguiendo un ritual filipino.

Años 80 y 90

También resulta increíble el caso de la película de 1980 Holocausto caníbal, que incluso llevó a sus responsables a los tribunales y se demostró que en este rodaje varios primates, una tortuga, un coatí, una araña y una serpiente habían sido torturados. Este largometraje, de hecho, está prohibido en algunos países como Nueva Zelanda. En la película de ese mismo año La puerta del cielo, se documentó nuevamente maltrato a caballos, pero esta vez sí hubo cierta controversia que sirvió para que, a partir de entonces, la American Humane Association (AHA) se encargue de supervisar cómo son tratados los animales en los rodajes para que después podamos leer en los créditos «ningún animal ha sido dañado durante la realización de esta película«, aunque esta asociación llevaba años presente en los rodajes estadounidenses. Sin embargo, la AHA no supervisa los entrenamientos, los transportes ni las condiciones en las que viven esos animales cuando no están en en dichos rodajes, a pesar de que fuera de las cámaras también se producen situaciones de maltrato.

De hecho, los casos han seguido siendo frecuentes después de 1980. Así, en En busca del arca perdida (1981), se documentó maltrato a varias serpientes, lo que provocó que la AHA negara a este filme su famoso sello. Otro suceso bastante triste fue el de La historia interminable (1984), cuyo caballo, Artax, no solo falleció en la ficción, sino también en la vida real, debido a un fallo inesperado. En la película infantil japonesa de 1986 Las aventuras de Chatrán, algunas organizaciones denunciaron la muerte de más de una veintena de gatos cachorros, que para una de las escenas, fueron arrojados a un río, y en otra secuencia se les cortó las uñas a propósito para lograr que cojearan.

En los años 90, Warner Bros necesitaba una orca para protagonizar Liberad a Willy (1993), y la escogida fue Keiko, que había sido capturada en las costas islandesas a sus tres años, en 1979, para ser trasladada a un acuario de ese mismo país, y posteriormente, vendida a otro acuario en Canadá. Allí, las otras orcas no la aceptaron y sufría constantemente lesiones y estrés, hasta que fue trasladada a México. Sin embargo, aquí su vida no fue mejor, debido a las malas condiciones en que la mantenían. La productora pensó que esta orca encajaba muy bien en el personaje que pretendía concienciar sobre esta situación que sufren muchos cetáceos. Tras la película, la orca fue trasladada a otro acuario en Oregón (Estados Unidos), y allí se recuperó, aunque en 2002 fue liberada en las costas de Noruega hasta su muerte en 2003, sin haber podido adaptarse de nuevo a la vida salvaje.

Esa misma década, la ternura de Babe, el cerdito valiente (1995), esconde el uso de hasta 48 lechones, pues el rápido crecimiento de estos obligó a tener que sustituirlos por otros más pequeños que se adaptaran al personaje. Tras la filmación, los cerditos fueron asesinados. En otro género, para la película Gummo (1997), un gato fue ahogado y otros felinos fueron acosados a base de perdigonazos.

Siglo XXI

Más recientemente, y ya en el siglo XXI, también se han rodado películas en las que se han maltratado animales, sobre todo aquellas en las que estos son protagonistas. Ejemplos son la surcoreana La isla (2000), donde se despelleja vivos a varios peces y una rana; el largometraje Hable con ella (2002), de Pedro Almodóvar, en la que entre dos y cuatro toros fueron torturados simulando una corrida. Snow Buddies (2008), en cuya filmación murieron al menos cinco cachorros de pocas semanas de vida que habían sido separados de su madre, Zooloco (2011), en la que una jirafa murió después de semanas encerrada en un diminuto contenedor; La vida de Pi (2012), donde un tigre de Bengala estuvo a pocos minutos de morir ahogado; El Hobbit (2012), en la que murieron decenas de animales de granja y equinos deshidratados y agotados; y una de las últimas polémicas, la de Tu mejor amigo (2017), ficción en la que un perro fue puesto en peligro en contra de su voluntad, obligándolo a entrar en una piscina a la que no quería acceder y donde estuvo a punto de ahogarse.

Sin embargo, en este siglo ya no es necesario utilizar animales en el cine, y tampoco sirve ya la excusa del realismo, ya que si hemos logrado realizar exitosas películas sobre dinosaurios a base de tecnología, lo mismo es posible también con cualquier especie que se quiera representar. Quizá es más costoso, pero la industria audiovisual debe adaptarse y no quedar anclada en prácticas del siglo pasado. De hecho, este tipo de tecnologías ya han sido empleadas en largometrajes recientes.

Los ejemplos citados corresponden únicamente al cine, pero no podemos olvidar que los animales han sido también maltratados en series televisivas y anuncios publicitarios. Puede que nosotros solamente veamos unos segundos, pero eso ha significado horas y días de sufrimiento para los animales.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Camarero, F. (2017). Los animales y la invención del cine. Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Madrid.

El regidor de cine (s.f.). Películas protagonizadas por animales, la realidad del maltrato animal en el cine.

García, Y. (05 de agosto de 2016). Salvajadas de cine: películas en las que se maltrató a animales. 20 Minutos.

Güimil, E. (24 de enero de 2017). Breve historia del maltrato animal en el cine. Vanity Fair.

López, L. M. (s.f.). Animales, los esclavos del cine. Le miau noir.

Peirano, M. (02 de diciembre de 2013). Ningún animal sufrió daños durante el rodaje (salvo los que murieron a golpes, ahogados o empalados). eldiario.es.

Primicias (s.f.). Animales en el cine: a veces el sufrimiento es el precio de un final feliz.

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