Peleas de perros

Uno de tantos ejemplos de invenciones humanas estúpidas e innecesarias donde, además, hay maltrato animal, son las peleas de perros. Estas consisten en obligar a dos canes a luchar en un recinto cerrado, en ocasiones hasta la muerte o hasta herirse de gravedad, para considerar que uno de ellos ha ganado aunque, realmente, quien gana es el ser humano (generalmente hombre) que ha apostado por este y, por ende, obtiene dinero. Al final, no es un espectáculo tan diferente de las carreras de galgos o de caballos, aunque quizá sea más semejante a las peleas de gallos. Como estas últimas, las de perros están prohibidas en muchos países, pero se realizan de forma ilegal.

Las peleas de perros tienen antecedentes históricos como luchas organizadas entre osos y perros, pero en eso trataré de profundizar en un futuro viernes de historia. Si hoy me remonto al pasado es para resaltar que los canes tradicionalmente utilizados para peleas, también conocidos como «perros de pelea», son fruto de la selección, que dio pie a la creación de ciertas razas con unas características concretas. Además de todas las complicaciones que genera para los animales pertenecer a dichas razas, muchas de ellas son hoy consideradas «perros potencialmente peligrosos», lo que implica prejuicios y falsas creencias. Por ejemplo, conozco casos de personas que se cambian de acera cuando se encuentran con un pitbull, o gente que no deja a sus hijos acercarse a uno de estos animales porque piensa que es agresivo.

Sin embargo, creo que al único que podemos tildar de agresivo es al ser humano que maltrata a un perro, que lo obliga a pelear, que se deshace de él si considera que no tiene dotes para la lucha o que lo educa para que sea intimidante. Porque ningún pitbull, american staffordshire o bull terrier nace atacando, sino que es la educación que reciben lo que determina su comportamiento. De hecho, pueden ser los perros más cariñosos que hayas conocido.

¿Somos capaces de imaginarnos cómo es la educación que reciben los perros utilizados para peleas ilegales o cómo son los entrenamientos? Pues efectivamente, tan violentos como las propias luchas. En ocasiones, se han notificado casos de robo de canes para utilizarlos como entrenamiento para futuros perros de pelea.

¿Somos capaces de imaginarnos lo que pasa por la cabeza de un hombre que observa sonriente cómo su perro sufre durante una o dos horas? Yo me imagino que lo único que piensan se llama dinero, ya sea porque van a perder o porque van a ganar sus apuestas. En el caso de que pierdan, seguramente también piensen en cómo hacérselo pagar al animal indefenso; y en el caso de que ganen, seguramente también piensen en cómo seguir maltratando al perro para que siga peleando.

Quizá haya quienes crean firmemente que esto no pasa en el mundo civilizado, pero por desgracia, la realidad es que todavía se realizan peleas de perros, legales o ilegales, en muchos lugares y puede que más cerca de lo que pensamos. Una investigación de la BBC de 2019, por poner un ejemplo, detalló la crueldad de este negocio en Gales. Años antes, en 2013, Telemadrid se hacía eco de las peleas de perros ilegales en Madrid.

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