Cinco razones para no consumir lácteos

Cinco razones para no tomar lácteos

Durante toda mi infancia estuve convencida de que los lácteos eran necesarios. Nos aportaban el calcio para que nuestros huesos crecieran fuertes y sanos. Mi madre también lo pensaba así, al igual que mi padre, hasta que un familiar le hizo cambiar de opinión cuando le explicó sus motivos para no consumir leche: somos el único animal que continúa haciéndolo tras la lactancia, y además de eso, abusamos de los lácteos.

Yo, sin embargo, seguía pensando que la leche era necesaria, y así quería seguir pensándolo, porque me encantaba. No conocía otro desayuno que no fuera leche con esa conocida marca de cacao soluble (después me pasé a la otra y seguí siendo adicta durante años). También me encantaba el chocolate con churros de cada 6 de enero o de alguna que otra merienda, o los yogures después de comer, o las pizzas cuatro quesos. Quería pensar que los lácteos eran necesarios porque, en el fondo, no quería renunciar a ellos. 

Hoy sé que no es así, que hay un montón de fuentes de calcio en alimentos vegetales y que nos hemos creído la mentira de la publicidad de la industria láctea durante años. Hay muchos motivos para dejar los lácteos, y no es para nada complicado. Tal vez lo más difícil es encontrar alternativas a los productos que los contienen, pues estos ingredientes forman parte, de forma innecesaria, de galletas, cereales, panes, snacks, todo tipo de bollería y platos preparados, si bien es cierto que ninguno de estos es imprescindible.  

Pero el mundo de las alternativas vegetales es cada vez más amplio, y hoy podemos localizar fácilmente batidos de chocolate sin leche, yogures de soja, quesos de anacardos o tabletas de chocolate sin ningún tipo de lácteo. Dejarlos nunca ha sido más sencillo, y hoy quiero darte cinco razones para hacerlo. 

  1. No depende de ellos nuestra supervivencia. Aunque durante años nos hayan dicho que necesitamos tres lácteos al día, estos alimentos son totalmente prescindibles. Podemos obtener calcio de vegetales como el edamame, el brócoli, algunas coles o las almendras, entre otros. Se suele decir que el único alimento de origen animal que comen los veganos es la leche materna cuando son bebés. Después, seguir consumiéndola pierde todo el sentido, sobre todo si es de otra especie. ¿No es absurdo? 
  2. Explotación animal. Pese a que la sitúe en el número dos, esta es la razón número uno para los veganos en su rechazo al consumo de lácteos. Y es que esta industria es extremadamente cruel con las vacas. Muchas veces tenemos que oír aquello de «pero si no las matan…», algo que es totalmente falso: las vacas van al matadero cuando dejan de ser productivas para el ganadero, al igual que sus bebés cuando son machos. No olvidemos que para que una vaca «dé» leche tiene que tener terneros. Si son hembras, son explotadas por su leche como sus madres hasta que dejan de ser rentables. Pero las vacas son seres sintientes, no máquinas de producción, así que este es un motivo de peso para decir no a los lácteos. 
  3. Medio ambiente. La ganadería vacuna es la más contaminante. Y es que los rumiantes emiten metano, un gas de efecto invernadero que se produce en su proceso de digestión. Esto no sería ningún problema hace 500 años, pero en la actualidad se crían vacas por millones, por lo que dejar de consumir lácteos es también una forma de ayudar al planeta.
  4. Existen alternativas. A día de hoy disponemos de todo tipo de alternativas a los lácteos, y muy bien conseguidas. No tenemos que explotar a ninguna vaca para tomarnos un café con leche, ni a ninguna oveja para comer un sándwich de queso. Podemos seguir disfrutando de estos productos sin maltratar animales.
  5. Cuando pruebas los lácteos vegetales, no quieres volver atrás. Tal vez te resulte extraño el sabor de la leche de soja, de arroz o de almendras la primera vez que la pruebas, pero el abanico de sabores de las leches vegetales es tan amplio que después no querrás volver a la leche de vaca, porque raramente te harías un café convencional con leche de vaca con sabor a avellanas o a vainilla. Con los yogures pasa algo parecido, hay muchísimos vegetales de diferentes sabores y de muy buena calidad, mucho mejor que algunos lácteos. Y es que las alternativas veganas a los lácteos son todo un mundo. Un mundo mucho más variado y rico que el de los de origen animal. Y lo mejor de todo: sin explotación animal.  

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